viernes, 6 de noviembre de 2009

“Una aproximación a la enseñanza de Filosofía en Chile”


Internalización de la Violencia a través de la repetición del pensamiento ajeno, y negación de la experiencia como posibilidad de fundamento filosófico


En Chile la incidencia de la Filosofía en el espacio público es inexistente, dicho espacio es concebido por la tradición filosófica como el de la doxa: el espacio de las opiniones parciales y del gusto indolente; pero, ¿no se trataría básicamente del mundo real y de su acontecer opinante en donde nos movemos?, ¿por qué la Filosofía no debe impregnarse de ese mundo?, ¿desde qué lugar se hace filosofía?; o más bien, ¿desde qué mundo? Habría una línea divisoria e infranqueable que hace de esta disciplina la práctica de una idea tautológica del saber: el límite entre el exterior y el interior de la Universidad. En Chile, gran parte de la Filosofía se vive como una tarea que ya ha sido cumplida por los grandes pensadores de la tradición filosófica, y posteriormente ha sido enriquecida por los comentarios inagotables acerca de los mismos pensamientos instaurados. Este hecho resulta patente casi en todos los contextos educacionales, concibiéndose la Filosofía como ajena a nuestra realidad, pero insistente como fuente de formación repetitiva de la tradición. En este sentido, se plantea que deberíamos renunciar a la Filosofía propiamente tal, en tanto que ésta es el producto de sociedades greco-europeas, ¿qué implicancias tendría el hecho de que la Filosofía, en su sentido tradicional, siga teniendo un papel importante para nosotros? Esta situación, abre una fuerte discusión en la década de los 70s, dando paso a posiciones encontradas y diferencias que generaron reflexión en torno al pensamiento Latinoamericano y a la posibilidad de filosofar en estas tierras. ¿Por qué no podemos esperar que la Filosofía se exprese plenamente también en algún lugar de América, para hacer algo distinto al hecho de contar la historia del pensamiento Europeo?
Toda la discusión que se presentó respecto del rol de la Filosofía, exhibe dos posturas opuestas: tradición filosófica versus experiencia Filosófica, incluyéndose una tercera que se difundía en la política. Sin embargo, todas tienen en común una obstinación: el hecho de renunciar ante cualquier tipo de reflexión que vaya más allá de todo soporte teórico tradicional y que, en definitiva, sigue divinizando la hegemonía de la repetición.
Habría una internalización de la violencia expresada en observar como natural el hecho de repetir teorías que están basadas en experiencias ajenas, el resultado no es menos empobrecedor: no derivan nuevas formas de producción filosófica y se observa resistencia al trabajo más creativo y arriesgado. La última posibilidad de un nuevo lugar teórico para la Filosofía en Chile llegó a su fin con el golpe militar. Frente a éste panorama histórico, resulta aclarador preguntarnos ¿qué problemáticas tiene nuestra formación filosófica en la actualidad? ¿Cómo hablamos de una formación que no ha pasado por la arquitectura de nuestro propio existir? En Chile, la introducción del “profesor lector”, dueño de la interpretación y la verdad de los textos, fortaleció la visión de la Filosofía como un saber inútil y superior.
Esta presentación va trazando, a través de preguntas, el panorama que la enseñanza de la Filosofía tiene en Chile, sobreviniendo en el presente cuestiones que nos concerniría aclarar, éstas son grietas que se producen en nosotros, no obstante, son las que devuelven algo de ese lugar que somos, se trata de escucharlas para reivindicar nuestra sensibilidad, no como una disminución de grado frente a la realidad, sino como fundamento para fundar nuestra propia exposición, permitir que Latinoamérica no sea sólo un objeto de filosofar, sino un sujeto filosofante.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cinco elementos en la analítica del Dispositivo de la Caridad en Chile.




Un acercamiento a las determinaciones y los dispositivos de control en el espacio educativo chileno.

En Chile, la escuela se constituye en la instancia por excelencia donde se materializa el acto educativo. El estudio de este espacio social y su analítica, ha sido materia de profusas líneas de investigación donde se han abordado muchos elementos de su funcionamiento y realidad actual. Sin embargo, existe un campo menos explorado que es el de las determinaciones y configuraciones históricas que dan lugar a la escuela. En base a lo anterior, al generar una apreciación de la escuela en tanto instancia vincular primaria del proceso educativo desde la perspectiva genealógica de Foucault, se consigue indagar en las condiciones de posibilidad en las cuales surge la noción de escuela en la historia de Chile, y de qué forma, estas emergencias configuran un dispositivo de control que se ancla a las prácticas educativas con la suficiente fuerza como para mantenerse vigente en la actualidad de manera anquilosada y extemporánea.
La determinación y analítica del dispositivo de la educación en Chile se remonta a mediados del siglo XIX, y donde uno de los antecedentes más importantes es el proyecto de popularización de la instrucción primaria en todo el país. Este suceso marca un instante en el cual se ejecutan políticas públicas que permiten una masificación de la experiencia del aula. Las determinaciones que se encuentran a la base de este proyecto estatal, han sido enfocadas por los historiadores en dos líneas centrales. Por una parte, se encuentra la fundamentación del sueño ilustrado de conseguir una república que soslaye la ignorancia, y por otra, se encuentra la necesidad tanto de disciplinar, como de moralizar a una creciente y amenazante población vagabunda que era tierra de nadie, y enlodaba este proyecto de república. El factor común que agrupa estas dos líneas es la emergencia de instaurar un mecanismo de contención mínimamente ilustrado, pero si, fuertemente disciplinario y moralizante con las clases bajas para evitar las eventuales amenazas a la naciente y aún frágil república.
El dispositivo de la educación en Chile por tanto, es un dispositivo de la caridad el cual se configura a partir de distintas emergencias históricas, y tal como lo plantea Foucault, las prácticas del mismo van instalándolo y anquilosándolo, hasta llegar a un punto en el cual dicho dispositivo pierde toda actualidad y fundamento, pero de todos modos sigue operando y violentando. Esta analítica del dispositivo y su implicancia en el desarrollo de las personas, es apreciado mediante la determinación de cinco elementos: 1. La ambivalencia del dispositivo, 2. El extravío del sujeto, 3. La mutilación del cuerpo, 4. Expresión del sin sentido, y 5. La obscenidad en el uso del poder. Estos elementos son apreciados a través de su Noción, su Implicancia y su Consecuencia en la práctica educativa.
Esta analítica del dispositivo y sus cinco elementos, permite apreciar y comprender a partir de este primer acercamiento a la mirada genealógica, el estado actual de la práctica educativa en Chile, y a su vez, vislumbrar que a través de estos elementos y específicamente, mediante el que corresponde a la “Expresión del sin sentido” que si se pueden establecer puntos de ruptura y quiebres en la lógica y funcionamiento del dispositivo, haciendo posible indagar e intervenir para repensar la labor educativa y el mismo trabajo de aula.